Tlapaleria Brunsviga

Historias, ideas y reflexiones de todos colores

Dos golpes de revés

Posted by leonardus on April 20, 2006

En el tren rumbo a Hannover Skonja y yo nos sentamos frente a una chica de unos 14 años. Se encontraba justo en la flor de la vida, y me llamó la atención, por que llevaba en todo su atuendo, y hasta en la maleta, la marca Joola impresa. Se levantó por un momento y nos dejó encargada su maleta. Le dije entonces a Skonja que muy probablemente, a juzgar por su equipo Joola, jugaba tenis de mesa -eso sería interesante para nosotros, por que hace unos meses compré una mesa y jugamos frecuentemente- Skonja lanza una risa al aire y me dice “yo tengo una maleta de coca cola y no tomo coca cola”. Le doy la razón y sigo conversando con ella. La chica regresa. En nuestra conversación, sin querer menciono el tema de ping pong haciendo referencia a un compañero del trabajo con quién suelo jugar a menudo. Fué cuando la chica nos pregunta muy interesada: “¿ustedes juegan tenis de mesa?”.

revesSostuvimos con ella una muy amena conversación matutina. Se llamaba Konstanze y se dirigía a un torneo de tenis de mesa. Resulta que la angelita juega en la primera división de Alemania e intenta clasificarse para las próximas olimpiadas. Entre timidéz y orgullo mezclados, nos contó que entrena 6 veces a la semana 4 horas diarias, y que jugaba desde hace 7 años. ¡Lleva la mitad de su vida jugando!

En el mismo vagón iban unos jóvenes hasta el copete de borrachos. Sin decir mas, uno de ellos se sienta junto a Konstanze (y frente a mi). Llevaba una cerveza en la mano. El tipo andaba en plan de conquistador y nada le importó para sentarse junto a la chica y hablar con ella. Nosotros lo tomamos con mucha naturalidad. Konstanze le pregunta: “¿cuántas cervezas has tomado además de esa (señalando la que traía en la mano)?”. El tipo se queda pensando largo rato. Se voltea hacia la jóven lentamente y se encoge de hombros. Skonja luego le dice: “¡Te apuesto a que no has dormido en toda la noche”. El parrandero en cuestión la encara replicando: “¡Hablas como si fueses mi mamá!”. Lo miro directo a los ojos y le digo: “Lo que tú no sabes es que conocemos a tu mamá, y le vamos a contar que te encontramos”. Me queda mirando. Por un instante hace una mueca como antes de romper en llanto, pero rectifica; se levanta del asiento y declara indignado (con voy de borracho): “Me voy. No me siento agusto entre ustedes”. Los tres que nos quedamos reimos hasta poco antes de llegar a nuestro destino.

Al despedirnos, saqué apresuradamente una hoja de papel de mi billetera, y probé que el bolígrafo que llevaba conmigo escribiera. Iba a extender ambos hacia Konstanze cuando Skonja me mira muy seria, reprobando mi acción con un movimiento enérgico de cabeza. No obstante yo estaba resuelto a hacerlo. Skonja me miraba ya realmente molesta. ¿Cómo me podía atrever a pedirle su e-mail a esa inocente niña? pensaba, (Nota mental: Hace unos cuantos siglos los reyes contraían nupcias con jovencitas de 14 o 15 años. ¿En qué momento entonces se torció la histora?”).

Nada me detuvo para darle la hoja y el bolígrafo. Ella me mira desconcertada. No sabe qué hacer con ellos. “Danos por favor tu autógrafo. En unos años vas a ser de seguro famosa. Quiero tener tu primer autógrafo” le expliqué. Skonja exhaló aire tranquilizándose. Ella me lo dió muy sonriente y sonrojada. Le deseamos suerte y bajamos del tren.

2 Responses to “Dos golpes de revés”

  1. TOÑO NEGRETE said

    Luis, muy agradable ançecdota de tu viaje en tren con la chica de tenis de Mesa.
    Veo ahora que ya lo practicas, mas no recuerdas cuando nos juntábamos en mi casa en aquellos años de la prepa, cuando además de los duelos de beis, los tochitos y las partidas de risk, también nos aventábamos nuestros mini torneos de ping- pong?

    Saludos

  2. leonardus said

    Toño,

    claro que recuerdo todo lo que hacíamos en la prepa. Con eso del ping pong, de lo que me acuerdo mucho es que Héctor y yo jugábamos en las madrugadas en su patio. Para que no nos picaran los moscos nos embadurnábamos de repelente para moscos. Funcionaba tan bien, que al día siguiente ni las personas se nos acercaban.

    La verdad le hacíamos a todo, menos a eso de conquistar chicas ;-) O mas bien era al revés. Como las chicas no nos hacían caso, pues en algo nos teníamos que entretener.

    A Bientot.

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>