Tlapaleria Brunsviga

Historias, ideas y reflexiones de todos colores

Archive for the ‘Historias’ Category

Referencias al pasado u origen de personas, objetos y acontecimientos

Mudanza

Posted by leonardus on May 10, 2006

A todos los visitantes de éste changarro quiero comunicarles que nos hemos mudado. No crean que fuera de Brunsviga, no. El espíritu de la tlapalería permanece en Brunsviga, solamente la ubicación de la entrada ha cambiado. Ahora la puerta se encuentra en:

http://www.tlapaleriabrunsviga.al-aire.net

Me dará gusto recibirlos por allá.

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La obertura paradójica del inconsciente o ¿qué fué lo que me trajo a Alemania?

Posted by leonardus on May 7, 2006

Alguna vez hablando con Odón, postulaba que el mundo se movía por el impulso de tres fuerzas básicas: sexo, poder y dinero. Odón caviló por un momento y dijo: “en realidad sólo es el sexo lo que mueve al mundo”.

Por aquellos días teníamos contacto por carta con unas chicas austriacas para, según nosotros, aprender alemán y compenetrarnos en la cultura germana. Con esa motivación, sin acatar el postulado de Odón, de la única y verdadera fuerza propulsora del giro del mundo, debatíamos sobre quién era el austriaco que más había impregnado a nuestra sociedad. Para mi era claro, era Mozart sin duda. ¿qué sería de éste mundo sin Mozart? ¿cómo se sentiría el aire sin la tersura de su música? Odón disentió. Para él la máxima figura austriaca era Freud.

Sigmund Freud hubiese cumplido ayer 150 años. Nació el 6 de mayo de 1856. Recibió homenajes en todo el mundo. Dos de los más significativos en Europa fueron la exposición “el Diván” realizada en su domicilio (ahora museo Sigmund Freud) de la Berggasse 19 en Viena, ciudad que le rechazó por transgresor, y el llevado a cabo en Berlin -dónde en 1933 fueron quemados sus libros a manos de los nazis, por ser parte de la literatura judía- en la academia de medicina. En la prensa hay una multitud de artículos sobre su vida y obra. Recomiendo los artículos publicados en la Jornada, El mexicano on-line y Público. Para muchos Freud revolucionó el mundo tanto como Copérnico o Darwin lo hicieran. ¿Somos gobernados por el inconsciente? ¿Son los sueños un medio de acceso a éste? ¿se manifiestan deseos reprimidos en forma de lapsus linguae? son algunas simplificaciones de las preguntas que forjaron el psicoanálisis.

Aún más relevante que la celebración del nacimiento de Freud mismo, resultaría la celebración en el 2006 de los 500 años de los más sobresalientes austriacos: Mozart cumple 250, Freud 150 y Gödel 100 años.

Mozart, quién es el primer pop star por antonomasia, tiene justamente eso en común con Freud, quién a juicio de uno de sus biógrafos, el psiquiatra Peter Kramer, popularizó la psicología. Por otro lado, de acuerdo a las fronteras actuales, Freud y Gödel no serían hoy austriacos, si no checos, dado que ellos nacieron en el territorio austro-húngaro que hoy se sitúa en la República Checa.

En un mundo ucrónico, sin éstos tres grandes personajes, los músicos serían siendo lacayos de los gobernantes, no habría ópera en alemán, la completitud de las matemáticas, sin aceptar sus paradoljas, sería sustentada todavía por el Principia Matematica de Bertrand Russell y Alfred Whitehead y no habría sido entendido la forma como el sexo determina direcciones en la psique. También la represión de la sexualidad imperaría aún en nuestra sociedad.

¿Qué significarían esas tres ausencias en mi vida? Bueno, pues tal vez no me habría acercado jamás a la ópera, no tuviese el placer de explorar mundos abstractos paradójicos, pero sobre todo no podría entender qué fué lo que me trajo a Alemania.

Por suerte todos ellos existieron. Así puedo decir que lo que me trajo a Alemania fué el más genuino interés en la cultura germana y no sus mujeres. Me defino a mi mismo entonces como germanofílico…..¡perdón! rectifico, quise decir germanófilo. Fué solo un desliz freudiano.

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Parece mentira

Posted by leonardus on April 25, 2006

Son las 9:00 AM. Todavía no me voy al trabajo, después del agotador día de ayer con la prensa, el gobernador de Baja Sajonia y demás personajes. Degusto un café de olla en una taza de barro. Suena el timbre. Skonja habla por el interfón y abre la puerta. Se oyen pasos en la escalera y se detienen frente a nuestro departamento. Skonja abre la puerta, agradece y la vuelve a cerrar. Con un grito de sorpresa me dice ¡es un paquete para ti!

Y sí, era un paquete para mí. Venía desde México y el remitente era el IFE. Se trataba de mi boleta para votar, junto con un cuadernillo sobre los candidatos y dos discos compactos (con sus últimos hits: Hacia el tercer piso del periférico, Los Milagros de San Jelipe y Ahi te dejo un Madrazo Pintado). Ya mi señor padre me había dicho la semana pasada que los del IFE habían ido con él para corroborar mis datos.

Me sentí como si hubiese recibido una pieza de colección sabiendo la millonada de pesos que le ha costado a la Nación hacerlo posible. Finalmente parece que si podré votar en las próximas elecciones.

En el trabajo, hoy también, he emitido ya mi voto para elegir un nuevo comité de empresa (Betriebsrat). No cabe duda que son tiempos de elecciones.

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Dos golpes de revés

Posted by leonardus on April 20, 2006

En el tren rumbo a Hannover Skonja y yo nos sentamos frente a una chica de unos 14 años. Se encontraba justo en la flor de la vida, y me llamó la atención, por que llevaba en todo su atuendo, y hasta en la maleta, la marca Joola impresa. Se levantó por un momento y nos dejó encargada su maleta. Le dije entonces a Skonja que muy probablemente, a juzgar por su equipo Joola, jugaba tenis de mesa -eso sería interesante para nosotros, por que hace unos meses compré una mesa y jugamos frecuentemente- Skonja lanza una risa al aire y me dice “yo tengo una maleta de coca cola y no tomo coca cola”. Le doy la razón y sigo conversando con ella. La chica regresa. En nuestra conversación, sin querer menciono el tema de ping pong haciendo referencia a un compañero del trabajo con quién suelo jugar a menudo. Fué cuando la chica nos pregunta muy interesada: “¿ustedes juegan tenis de mesa?”.

revesSostuvimos con ella una muy amena conversación matutina. Se llamaba Konstanze y se dirigía a un torneo de tenis de mesa. Resulta que la angelita juega en la primera división de Alemania e intenta clasificarse para las próximas olimpiadas. Entre timidéz y orgullo mezclados, nos contó que entrena 6 veces a la semana 4 horas diarias, y que jugaba desde hace 7 años. ¡Lleva la mitad de su vida jugando!

En el mismo vagón iban unos jóvenes hasta el copete de borrachos. Sin decir mas, uno de ellos se sienta junto a Konstanze (y frente a mi). Llevaba una cerveza en la mano. El tipo andaba en plan de conquistador y nada le importó para sentarse junto a la chica y hablar con ella. Nosotros lo tomamos con mucha naturalidad. Konstanze le pregunta: “¿cuántas cervezas has tomado además de esa (señalando la que traía en la mano)?”. El tipo se queda pensando largo rato. Se voltea hacia la jóven lentamente y se encoge de hombros. Skonja luego le dice: “¡Te apuesto a que no has dormido en toda la noche”. El parrandero en cuestión la encara replicando: “¡Hablas como si fueses mi mamá!”. Lo miro directo a los ojos y le digo: “Lo que tú no sabes es que conocemos a tu mamá, y le vamos a contar que te encontramos”. Me queda mirando. Por un instante hace una mueca como antes de romper en llanto, pero rectifica; se levanta del asiento y declara indignado (con voy de borracho): “Me voy. No me siento agusto entre ustedes”. Los tres que nos quedamos reimos hasta poco antes de llegar a nuestro destino.

Al despedirnos, saqué apresuradamente una hoja de papel de mi billetera, y probé que el bolígrafo que llevaba conmigo escribiera. Iba a extender ambos hacia Konstanze cuando Skonja me mira muy seria, reprobando mi acción con un movimiento enérgico de cabeza. No obstante yo estaba resuelto a hacerlo. Skonja me miraba ya realmente molesta. ¿Cómo me podía atrever a pedirle su e-mail a esa inocente niña? pensaba, (Nota mental: Hace unos cuantos siglos los reyes contraían nupcias con jovencitas de 14 o 15 años. ¿En qué momento entonces se torció la histora?”).

Nada me detuvo para darle la hoja y el bolígrafo. Ella me mira desconcertada. No sabe qué hacer con ellos. “Danos por favor tu autógrafo. En unos años vas a ser de seguro famosa. Quiero tener tu primer autógrafo” le expliqué. Skonja exhaló aire tranquilizándose. Ella me lo dió muy sonriente y sonrojada. Le deseamos suerte y bajamos del tren.

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Breves notas cerveceras.

Posted by leonardus on April 15, 2006

Si hay algo que se debe hacer estando en Alemania, es tomar cerveza. Es prácticamente un emblema nacional. Incluso se atribuye su invención a los monjes de Bavaria, quienes para sobrellevar los largos ayunos, se ayudaban con un par de espumosas. Quizá ese sea el origen del dicho en alemán: "Tres cervezas son una comida".

En la edad media era mas seguro tomar cerveza que tomar agua, por las enfermedades que se podían ser transmitidas a través de ésta última. Cada poblado tenía entonces una cervecería propia, y dado que los procesos de producción variaban de lugar a lugar, en el transcurso del tiempo surgieron tantos tipos de cerveza como las cervecerías existentes. Se estima que ahora hay entre 3000 y 6000 tipos diferentes.

En una ocasión, en una junta del trabajo, un estadounidense se congratulaba de haber estado en Alemania, y haber desmitificado la forma en que los alemanes toman cerveza. Decía: "en América (creo que se refería nada más a Estados Unidos, pero sin querer dijo una verdad continental) pensamos que el alcohol en Europa, especialmente en Alemania, es más barato que el agua, y que por ello los alemanes toman cerveza tres veces al día. En mi estancia me he dado cuenta que eso no es del todo verdad". Un compañero alemán, con voz profunda y aguardientosa le replicó: "¡Qué reconfortante es saber que todavía tenemos espacio para mejorar!"

En México yo no tomaba cerveza, en general no tomaba alcohol. Mi exploración de las cervezas alemanas tenían un doble significado: Probar la cerveza en sí y atenerme a los efectos que ello me pudiera causar.

Fue durante un evento al aire libre que probé por primera vez la cerveza alemana. Entonces hablaba ya hasta cierto punto bien el idioma (sin ayuda del alcohol), faltándome algo de práctica y vocabulario. Cómo ya sabía que en Alemania hay un sinnúmero de tipos diferentes de cerveza, me aproximé a una carpa dónde se ofrecían varios tipos. Leí rápidamente todos los letreros. No conocía ninguno, pero estaba decidido a probarlos todos. El problema se reducía tan solo a ¿por dónde empezar? Me dije; vamos a ir en crescendo. Empezaré por la mas barata, y continuaré hacia la cúspide. El precio será el criterio que me guíe. Así pues muy seguro de mi mismo, le dije a la sonriente chica que despachaba:" Me da una Pfand por favor". Ella me responde desconcertada "¿qué?". Sin perder un gramo de seguridad, con aire de conocedor, repito la pregunta mas despacio, procurando pronunciar las palabras claramente: "Me da una Pfand por favor" al tiempo que señalo el letrero dónde decía: "Pfand 1,50 DM". Claramente irritada, la chica me mira con ojos de no-quieras-tomarme-el-pelo y me grita:" ¡qué hay de malo con eso!". tras un momento de reflexión, intuí que algo no andaba bien. Entonces pedí tan sólo una cerveza y recibí una cerveza de mala gana. Su sonrisa ya no era para mí, y para nadie más. Estaba de mal humor, como suelen estarlo la mayoría de las personas que atienden. Me quedé con la duda si habría sido yo su primer cliente.

Antes de probar la siguiente espumosa, fuí corriendo a buscar un diccionario. No podía darme el lujo de seguir cometiendo ese tipo de errores. Desde entonces se me quedó bien grabado que la palabra Pfand no es ningún tipo de cerveza. Significa "depósito o caución por el envase".

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Bienvendos a la guagua

Posted by leonardus on April 14, 2006

La primera vez que escuché la palabrita fué de un cubano. Me dijo: “tenemos que apurarnos para alcanzar la guagua”. Desde entonces me pareció singular y llena de fuerza propia. Me imaginaba que era una especie de dromedario exótico empleado para atravesar las áridas comarcas….

En Tenerife volví a encontrar el vocablo. Hoy en día son modernos medios de transporte incluso con pantallas electrónicas que anuncian la siguiente estación. En una de esas pantallas fué donde leí la frase: “Bienvenidos a la guagua”. Buscando la forma de viajar por la isla (sin un auto) llegué hasta un edificio que ostentaba en todo lo alto el letrero “Central de guaguas”. Pensaba que la palabra era simplemente un mote, pero me hizo mucha gracia verla escrita.

Se trata de una expresión que los peninsulares no emplean. Es una peculiaridad que los canarios comparten con los cubanos.

La primera pregunta que me hacían los compañeros de trabjo cuando les contaba que iría a Tenerife era: ¿van a rentar un auto para viajar por la isla? En su momento me parecía normal. Parece tener un estrícto sentido práctico. Ahora lo observo como algo muy alemán por un lado, y representativo de una sociedad que le rinde culto al automóvil como armadura de acero, símbolo de status y divisa de autonomía.

Durante mi paso por el instituto Goethe en México, me había forjado la imagen de una sociedad alemana con una conciencia ecológica muy desarrollada. Me imaginaba que, en comparación con México, no existía una obsesión por poseer un auto, ya que era factible usar la bicicleta por ejemplo. Incluso ese pensamiento me llevó a reducir el uso del carro empleando transporte público y bicicleta. Esto último puso de verdad en peligro mi vida, ya que en México no existe ni la cultura ni la infraestructura para usar la bicicleta como medio de transporte.

Ahora pienso que Alemania es la Meca del culto al auto. Éste no se basa, como en México, en la diferencia clasista de quienes no tienen los medios para aduirir un Auto, y quienes si lo pueden hacer. Más bien se basa en que que el auto es el máximo icono de valores impregnados en la mentalidad alemana: independencia, aislamiento, comodidad, y reverencia a la técnica como pragmatismo. Además no hay que olvidar que la industria automotriz es literalmente el motor de la economía alemana. Ello podría ser la razón de no tener límite de velocidad en algunas autopistas, para tenderle una pista de pruebas a los modelos de autos modernos, y así fomentar su consumo.

Hoy en día el automovil tiende a perder su sentido práctico, por la gran cantidad de vehículos que existen. No se puede seguir considerando como opción de transporte única. La modernidad ha alcanzado al auto en la forma de tener que combinarlo con otros medios. Si no se hace así perderá su sentido práctico.

No obstante, todas las otras bondades viven indelebles en la mente de quienes lo veneran incondicionalmente.

Bastaba mirar el estacionamiento del hotel dónde me alojé en Tenerife para percatarse que estaba repleto de alemanes: Durante el desayuno por las mañanas varias hileras de autos idénticos rebosaban sobre él. Durante el día se esfumaban para llegar en caravana antes de la cena.

Casi todos ellos se perdieron entonces la experiencia de montarse en la guagua. Concuerda con lo que observé desde la perspectiva guagüense: los menos turistas viajando en ese medio eran alemanes.

¿Se puede vivir sin auto hoy en día? Durante mucho tiempo en México pensé que no, pero me quivocaba A pesar de que en mi papel contribuyo al desarroll tecnológico, me gusta vivir sin televisión, sin teléfono celular y sobre todo sin Auto. Ésta última gran irreverencia al país de los autos ha incrementado notablemente mi calidad de vida. Cuándo me mudé de Stuttgart a Braunschweig, busqué un departamento ubicado estratégicamente, cerca del centro de la ciudad, y a 10 minutos al trabajo caminando por un parque.

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Sobre las grandes aguas

Posted by leonardus on April 10, 2006

Buscando mi lugar en el mundo, hace exactamente 6 años, también un lunes, me encontraba en algún punto sobre el Atlántico en camino hacia Stuttgart, Alemania.

Mi boleto era sólo de ida. Había vendido todo lo que poseía en México. Dos maletas y un buen augurio del I-Ching eran mi equipaje. Estaba por iniciar una nueva vida. Dónde llegaba nadie me conocía. Era como borrar de un plumazo mi pasado. ¡Qué sensación de libertad!

Durante el momento crucial para decidir sobre el viaje, mi madre enfermó dejando de caminar después de que que su hermana, mi tía Chela, muriera. Por si fuera poco mi entonces novia, que a la sazón vivía en Alemania, rompió conmigo tras una relación de mas de un año sobre el océano. No era fácil tomar una decisión. ¿Tenía sentido la locura de toda la vida de venir a Alemania?

Odón me aconsejó distinguir entre lo que podría cambiar con mis acciones y lo que no. A partir de mi decisión ¿qué sería diferente? Por un lado en mis manos no estaba cambiar el estado de salud de mi madre, pero si lo estaba el vivir ésta experiencia.

Antes de mi partida había consultado con Miguel Ángel el óraculo chino. Su respuesta fué contundente: "Es propicio brincar sobre las grandes aguas".

Un día soleado fué el marco de mi llegada. A partir de entonces ciertamente mi vida cambió por completo. ¡Vaya que fué un cambio positivo!

También pienso ahora que hace un año todo se perfilaba a que no celebraría el sexto aniversario, pero las aguas volvieron a tomar su cauce.

¿Dónde me encontraré en 6 años? ¿y en 12? ¿en 24? No lo sé, pero en 10 minutos estaré tomando una cerveza para celebrar. Prost!

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Paisamor o misión Mariposa

Posted by leonardus on April 10, 2006

CorazonDesde nuestra partida hacia Tenerife, Skonja y yo teníamos ya una misión cuyo nombre clave era: Mariposa.

La misión mariposa consistía en visitar una villa, o más bien un lugar que lleva el nombre Mariposa y que no aparece en las guías de turistas. De hecho ni siquiera el personal en la recepción del hotel lo conocía. "Debe ser el mariposario" nos decían. Nosotros no quitamos el dedo del renglón y después de preguntar a moros y cristianos marcamos con una cruz el poblado de Escalona en nuestro mapa, implementamos la logística para llegar a ese sitio y le asignamos una fecha.

La excursión había sido iniciativa de Skonja. Ella oyó por primera vez hablar de ese lugar en un documental. Mi papel era financiar la expedición, para ello habíamos llegado a las islas Canarias. Así pues ella habrá sido el Howard Carter y yo el lord Carnarvon de la expedición.

La primera escala en la búsqueda fué en el pueblo los Cristianos, que es ahora el centro turístico por antonomasia. Ese día la buena vibra iba con nosotros y todo marchaba conforme al plan. Casualmente los dos íbamos con camisetas naranja. Quizá por eso un tipo en la calle nos preguntó si veníamos de Holanda. A coro le respondimos que no. ¿Son alemanes? nos inquirió, pero igualmente lo negamos (nótese que Skonja negó la cruz de su parroquia). El tipo, que en un principio nos habrá querido dar propaganda, caminaba tras de nosotros más intrigado que dado a la tarea de tapizarnos con folletos. Bueno me rindo ¿de dónde vienen? Le dijimos - de México- otra vez a coro. Hizó una exclamación como habiendo sido positivamente sorprendido, nos dijo en español "¡Hasta luego" se dió la media vuelta y se multiplicäo por cero.

FormasMontados ya en la guagua conocimos a un matrimonia alemán y con algunos años encima. Les preguntamos si sabían dónde estaba Mariposa y les mostramos el mapa con la "X" en el sitio dónde supuestamente se habría de encontrar. Nos dieron pelos y señales de como llegar. Incluso nos recomendaron atravesar a pié los pueblos de Arona y Tunez hasta llegar al Valle de San Lorenzo, comer ahí en un restorán llamado Paraiso y emprender el regreso desde ahí con la línea 416 hacia los Cristianos. Nos contaron que el lugar había sido fundado por un alemán, y cuando regresamos todo sucedió exactamente como ellos nos habían dicho. La mala noticia fué que, como cualquier cosa que tenga que ver con teutones, hay que hacer una cita primero para poder visitar ese sitio. Desde luego nosotros no habíamos hecho cita alguna.

Al bajar de la guagua en el poblado de Arona y comenzar nuestro trayecto a pie, una señora que, junto con muy probablemente su marido, y que tenían toda la pinta de los turistas que pensábamos habíamos dejado millas atrás, nos pregunta en inglés por el centro de Arona. Nosotros no teníamos idea alguna. ¿Cómo podríamos saberlo si no llevábamos mas de 30 segundos en ese lugar? nos disculpamos por no saberlo, y dispusimos para hacernos a la marcha. Es entonces cuando Skonja Carter me propone invitarlos a que se unan en la misión mariposa. Evaluo la situación y acepto gustoso. Así conocimos a Jeff y Pat, un matrimonio inglés que llevan 42 años de casados.

Les contamos nuestro plan de ir a Mariposa y como Arona no parecía ser el pueblito pintoresco que prometía su lonely planet, se nos unieron. Jeff había sido soldado británico, e incluso estuvo acuartelado en Berlin en los tiempos del muro. Pat sintió simpatía por nosotros y de inmediato nos adoptó. Así que Carter y Carnarvon llevaban tras de sí a sus padres adoptivos en la expedición, quienes se esforzaban por entender español. Mas tarde revelaron que en lugar de "mariposa" ellos entendían algo como "Harry Potter" ¿Sería debido a la extraña acústica del lugar?

Mientras caminábamos hacia nuestro objetivo, las nubes estaban al alcance de nuestra mano y el mar se tendía a nuestros pies en la lejanía. Un silencio bucólico lo cubría todo. No había ruido de autos, ni siquiera de personas. Sólo se escuchaba a los perros ladrar. Me detuve ante una puerta dónde conversaban dos viejos para preguntar por Mariposa. amablemente me señalaron un huerto a unos 500 metros y me explicaron como llegar. Cinco minutos después nos encontrábamos freHachante a Mariposa.

El único detalle es que parecía no haber nadie. No obstante, nos regodeábamos con haber podido llegar y conocer el sitio. Skonja fascinada miraba sobre el muro de piedra. Le pregunté que era lo que veía y me respondió: "veo cosas maravillosas".

Tomaba unas fotos y al girarme hacia la entrada, veo que la puerta de la reja dónde se leía en letras grandes "MARIPOSA" ¡estaba abierta de para en par! Incluso nuestros padres adoptivos y

Skonja se encontraban ya dentro y me invitaban a entrar con ellos. Frente a mi se extendía la tranquilidad de un jardín seductor. No pude resistir y traspasé el umbral. Sabía que lo que hacíamos era invadir propiedad privada pero no pude mas. Aunque no veía a nadie, era patente una presencia. Llamaba la atención el trabajo, tiempo y amor que su o sus creadores habían invertido en ese sitio. Un verdadero bosque mágico impregnado de creatividad.

Retrocedo unos pasos para cerrar la reja por decencia. Al hacerlo, las letras del rótulo cambiaron mágicamente de lugar. Desde adentro se puede leer el anagrama  PAISAMOR. No cabe duda que era un lugar mágico.

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Tenerife amable

Posted by leonardus on April 9, 2006

CactusUna vez hecha la referencia obligada a Gauss en éste espacio, curiosamente él se relaciona en la actualidad con Alexander von Humboldt a través de un best seller de moda. Die Vermessung der Welt (la medición del mundo). Dije curiosamente por que a nivel personal puedo relacionar ambos personajes también: Al día siguiente de escribir sobre Gauss sigo la ruta de Humboldt y me dirijo a Tenerife, aunque en éstos tiempos de la influenza aviar post-modernos Tenerife no es lo que Humboldt vió. Tampoco me importaba mucho, por que no fué él quién me inspiró a emprender éste viaje, si no las revistas españolas Interviú y Diez Minutos que leía hace casi 20 años en mis ratos de ocio y me forjaron la imagén de Tenerife como lo más cercano al paraíso sobre la tierra.

Hoy en día Tenerife es un destino turístico cien por ciento. Era consiente de ello desde el momento de reservar los boletos. Pero nunca me imaginé a que grado. Poblados enteros han sido engullidos por los complejos turísticos. Por momentos hasta me parecía no haber salido de Alemania. Todo estaba en alemán, no había la mínima necesidad de hablar en español. Aunque igualmente visitantes de Inglaterra y Holanda se habrán sentido en casa.

p1010288.jpgTeide

Si bien es cierto que la industria turística mueve a la isla en más de un sentido, también lo es que no ha perdido su belleza natural. Basta sentir la presencia del imponente pico del Teide para darse cuenta de ello, o contemplar la variedad de flora (con los cactus que tanto aprecio y considero mis cuates) , o buscar sirenas al pie de los acantilados de los Gigantes y deleitarse con las playas de arena negra entre otras muchas cosas.

Lo mas importante de todo: Es posible encontrar sitios hermosos e interesantes alejados de ese pelotón multicolor de turistas. Esa era nuestra misión.

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La frescura y las refrescadas.

Posted by leonardus on April 9, 2006

En la víspera del viaje a las Canarias, recordé la historia de la última vez que había volado: Mi traumático regreso de México en diciembre.

Todo empezó cuando al salir rumbo al aeropuerto coloqué sobre mi equipaje, en la cajuela del auto, una chamarra de cuero que me acababa de comprar. Ya en el aeropuerto al sacar mi equipaje, me llama la atención un olor a quemado. Después de buscarle me doy cuenta que la chamarra nueva tenía tres hoyos (también nuevos), por que la cajuela no había cerrado bien, y el triste foquito se quedo prendido de felicidad todo el tiempo, quemando así la chamarra. Una semana antes en Cholula, un cabrón con un puro le había hecho un hoyo mas o menos del mismo diámetro a mi sueter favorito….pero eso había sido solo el principio.

Mi itinerario escrito era México-Barcelona-Hannover. Tan fácil y simple. Mi primera sorpresa fué ver que íbamos aterrizar en Madrid. Como si fuéramos en un microbus de ruta desconocida, le pregunte a la azafata si estaba en el avión correcto. Me dijo que no había problema, y que de Madrid volaríamos a Barcelona, aunque no dijo si tenía que cambiar de avión o incluso de línea aérea. Pecata minuta. Pues bien, aterrizamos en Madrid Barajas a las 6:00 AM. Al cruzar un filtro de seguridad, tomo mi cinturón y cartera y al ver que ya no avanzaba mas, jalo mi maleta de mano que todavía no salía completamente de la máquina (una correa estaba todavía dentro). El guardia de seguridad me empieza a gritonear y a regañar, que por qué no me había esperado, y prepotente no me pide, me exige, que la volviera a pasar. A regañadientes lo hice, pero pa'mis pulgas con ese tono despectivo estaba que me llevaba la chingada. Completado por segunda vez el paso de mi maleta, aventé la charola vacía junto con las demás, pero se salió de la pila y por mala suerte fué a dar a los pies del monigote ese. El tipo lo tomó como un insulto, y me empezó a cagotear otra vez, diciéndome que me fuera antes de que me detuviera y que perdiera mi conexión. Con un aire de superioridad me dijó que me comportara. Yo le dije que si quería el respeto de las personas, primero el las tenía que respetar. Terminé diciéndolé: "¡El que se tiene que comportar es usted!" y me fuí subiendo las escaleras mientras él me gritaba como loco que regresara. No le hice caso. Pues el tipo salió tras de mí corriendo. Yo seguía subiendo sin prestarle atención, cuando me alcanzó y empezó a jalonearme. Empujé sus manos lejos de mí, inmediátamente levanté la raqueta de squash que llevaba comigo amagando un soberano revés. Quedó congelado por un momento. Entonces le dije que no debía tratarme como delincuente, que me soltara y que tuviera cuidado por que le podría costar su trabajo. Me soltó y me condujo a un cuarto. Antes de entrar me dirijí a los demás pasajeros, diciéndoles que ellos habían visto como el tipo me había tratado y agredido sin razón, y que lo responsabilizaba de lo que pasara ahi dentro.

Estando en el cuarto, él dijo que no sabía de dónde venía yo, pero que en España no me habían tratado mal. Debo darle razón, si hablaba en pretérito. Antes de tener trato con él, la gente en España había sido muy maja conmigo. Mi impresión era que se quería curar en salud. Soltó un choro sobre el respeto que le debía a la autoridad. Con toda calma le dejé en claro que era él el que primero tenía que respetarnos, que es un servidor de la comunidad. Antes de que reaccionara le dije con aire fílmico:"Me tengo que ir, si no perderé mi conexión" abrí la puerta y me fuí. Eso de perder la conexión ya estaba como quiera escrito.

Subimos a un avión fantasma dónde no había tripulación. Esperamos 20 minutos a la tripulación. Luego esperamos otra media hora hasta que el piloto dijo por el altavoz que el avión tenía una falla y que estaban tratando de repararla. Una hora después dijo que la falla era mas grave de lo que se pensaba, y tenían que llevar el avión al hangar. Nosotros volaríamos a Barcelona en un avión que estaba por aterrizar. Bajamos entonces del avión y esperamos pacientemente otros 40 minutos, pero no había atisbo de que fuésemos a abordar. El vuelo fué sin mas cancelado. Todos los pasajeros empezaron a perder los estribos y a reclamar por no ofrecernos solución y decirnos las cosas claramente. Parece ser que los empleados de Iberia han desarrollado anticuerpos contra los pasajeros iracundos. No puede ser de otra manera, por que eso les pasa todos los días. Dijeron entonces que a los que quisieran les podrían bajar las maletas y ellos tendrían que acudir al puente aéreo para conectar a Barcelona o que podríamos buscar una conexión directa de Madrid a nuestro destino final.

Yo opté por lo segundo. Una empleada nos condujo al mostrador de tránsito para que nos cambiaran los pases de abordar. Mientras esperábamos se nos atendiera, entre los pasajeros la encontré frente a mi. La había visto ya en la fila para el filtro, y me llamo la atención por guapa y por su frescura  siendo la única que retaba al invierno calzando sandalias. Después se puso unas botas que le sentaban muy bien, y acentuaban las piernas bien torneadas que tenía. Era una chica belga muy simpática y abierta que regresaba de Buenos Aires e iba para Amsterdam. Con un lunar en el labio superior, tenía un caracter maravilloso.  Es de esas personas que no se pueden enojar, aún en una situación como esa. Siempre sonreía a pesar de que estuvimos esperando casi 2 horas en ese mostrador. Conversar con ella era una brisa fresca refrescante, y me permitía mantener la calma. Ahí mismo conocí a Diego, un argentino que también venía de Buenos Aires, y se enfilaba a Hannover al igual que yo. Así pues tratamos de resolver las cosas juntos. Para matar el tiempo durante la espera, llenamos el libro de reclamaciones de Iberia con sendas quejas. Cuando estaba todavía en la ventanilla, de pronto se acercó la turista belga a despedirse de mí, me deseo suerte y se fué.

Una vez con una supuesta reservación para volar por Lufthansa de Madrid a Munich y de Munich a Hannover, tuvimos que ir a recoger el equipaje. Mis dos piezas de equipaje no eran para nada ligeras, pero iba mentalizado ya para arrastralas por el aeropuerto. Pasamos inmigración y otro esperpento con complejo de superioridad me atendió. A fuerza quería que llenara una pinche forma de inmigración. Intuía que el tipo era muy sagaz y competente en su trabajo, y solamente me quería probar. Sobraba decirle entonces que si revisara con calma mi pasaporte se daría cuenta que vivo en Alemania y no necesito hacer ese trámite, pero lo hice con una sonrisa socarrona. No de buena gana me puso el sello y me dejó pasar.

Para recoger el equipaje, Diego y yo tuvimos que entrar por la salida a una sala de llegadas. Ahí había un tumulto, no se por que razón. Todo mundo gritaba, y se notaba que los ánimos estaban muy caldeados. Justo enfrente de nosotros, vemos como un tipo con una oreja mocha le asesta una trompada a un empleado, por lo que el cuerpo de policía brincó de inmediato para controlar a la gente. Por suerte, pudimos pasar y recuperar las maletas, que fué lo segundo mejor que nos había pasado ese día después de conocer a la turista belga, de la que no supe su nombre.

En el mostrador de Lufthansa nos enteramaos, ya nada sorprendidos debo decir, que todavía nos hacía falta un papel de Iberia para que nos pudieran dar los pases de abordar, así que regresamos al mostrador de Iberia, para pedir el mentado papel y aprovechar el tiempo llenando otra reclamación. Finalmente nos dieron un vale de comida para cualquier restaurant del aeropuerto. Parecía mentira cuando ya teníamos los pases de abordar. El avión a Munich salía a las 18:10, así que ello implicaba haber desperdiciado 12 horas en el Aeropuerto de Madrid.

Llegué a Hannover a las 23:30 del lunes (16:30 hora de México). Skonja fué con una amiga por mi al aeropuerto. Me recibieron con un "¡Viva México!" que me levantó la decaída moral. Llevaba casi 40 horas sin dormir.

Así fué la última vez que me subí a un avión. Solo espero que no se repita.

Actualización: Recibí respuesta a mis quejas a la línea aérea. Se disculpan por el tiempo que perdí, pero dicen que no proceden para una indemnización. Curiosamente en un folleto de información al viajero, mi caso está claramente marcado con por lo menos 400 Euros de indemnización. ¿Debería invertir lo que me queda de hígado y reclamar de nuevo?

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